El Valor de un Testimonio en un Blog

El valor de un testimonio en un blog

Testimonio
Testimonio

Últimamente se suelen ver en muchos blogs testimonios de muchas personas que han adquirido un servicio o un producto.

Me gustaría hacerte reflexionar sobre esta cuestión. En mi blog también hay testimonios y por eso precisamente creo oportuno tener que hablar de ellos. En mi caso algunos de ellos son de hace un tiempo, en otros reciente.

En una entrada en el blog de Neus Arqués, escritora y analista digital entrevistada en este blog ahora hace casi un año, ella comentaba sobre la necesidad de pedir un testimonio a quién ha comprado un producto o servicio. Tan sencillo como eso.

Me gustaría realmente comentarte cuál puede ser el valor de un testimonio. No sólo en un blog. En cualquier parte. Escribir un testimonio de producto o servicio para alguien es un acto de generosidad.

En el fondo, estamos otorgando con nuestra reputación, reputación a otra persona que quizás no conocemos de nada sobre él o ella. Sólo el producto o servicio que hemos adquirido. Tanto da si es en un blog como en el quiosco de la esquina.

Y en el fondo, el valor del testimonio es afirmar la consecución de objetivos para quien compra el producto o servicio. No es publicidad, que nadie se engañe.

Dar un testimonio, es otorgar fiabilidad al producto o servicio que alguien ha comprado. No es hacer un like en Facebook o hacer un tuit en Twitter o un +1 en Google. Tampoco se trata de alabar lo bien que trabaja alguien. Hablamos de credibilidad.

Los que trabajamos y escribimos en blogs, sabemos lo duro que es muchas veces conseguir cierta relevancia en un nicho determinado.

No sólo eso, también lo es vender tu producto o servicio a terceros a través del marketing de permiso.

Como consecuencia, obtener un testimonio de alguien que ha adquirido tu producto o servicio, se hace de vital importancia para tener tu blog vivo. Me atrevería a decir en algunos casos, creíble.

Ahora bien, ¿cuál es el valor de un testimonio en un blog para un lector nuevo?. Para un lector nuevo, inicialmente, ninguno. Llega a tu blog o a tu negocio y como mucho consume información. Si es un blog, consume información. Si le interesa la temática se suscribe en él.

Si llega a tu negocio, seguramente pregunte y pida un presupuesto. Exceptúo los bares y restaurantes donde uno consume directamente.

Sin embargo, esto no sucede así cuando quieres o pretendes adquirir un producto o un servicio.

Si accedes a librerías como Amazon, el CorteIngles o Casa del libro puedes ver innumerables ejemplos de personas que han comprado un libro determinado y opinan sobre él. Ellos reflejan, de forma subjetiva que les ha parecido su compra.

Como consumidores de átomos digitales que somos, creo que es necesario dar valor a quién realmente lo aporta.

La cuestión es si para los demás esto es relevante. Y personalmente creo que sí. ¿Comprarías un colchón si no sabes la opinión de tu vecina que lo haya comprado?¿Y un coche?

Normalmente cuando compramos estos objetos buscamos, preguntamos, hasta dar con información más o menos fiable. Luego si  estamos satisfechos, ya haremos o no una referencia. Que si el colchón no tiene látex o el coche gasta más de la cuenta.

Con el testimonio en un blog, sucede lo mismo. Si compras en un blog, posiblemente alguien ya ha comprado antes un servicio similar. Comprobar que es fiable no es muy difícil aunque siempre surge la duda de sí es verdad.

Precisamente por eso, escribo esta entrada sobre el valor de una opinión.

En cualquier caso,

¿alguien se arriesgaría a hacer un testimonio falso en contra de su propia reputación?

¿Tiene sentido?

Creo que es una cuestión que me gustaría que respondieses debajo de la entrada del blog.

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